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A fines de la década de 1920, Punta del Este tenía una población permanente de mil habitantes, que se triplicaba durante el verano. Y ya llegaban numerosos argentinos a pasar sus vacaciones. Entre ellos figuraban Ernesto León Van Peborgh y Cornelio José Willemen, emprendedores y deportistas, que habían participado de la fundación del Yacht Club de Punta del Este. También practicaban golf, por lo cual resolvieron impulsar un club de este deporte en un predio de su propiedad, cerca de San Rafael. La reunión constitutiva del Punta del Este Golf Club se celebró el 22 de mayo de 1929 en Montevideo.

El campo de juego fue diseñado por el profesional Alex Philip y tenía 12 hoyos. El proyecto abarcaba 18, pero nunca pudieron completarse. Sin embargo, estaban previstos en la numeración de los existentes, pues se comenzaba a jugar por el uno y de allí se iba directamente al siete, para terminar en el 18. No existía un club house, pero los golfistas dejaban sus palos y se reunían para tomar algo en una construcción conocida como “Los murciélagos” porque en el predio existían árboles frutales que atraían a estos animales.

El Punta del Este Golf Club tuvo una vida breve, aproximadamente 15 años, signada por las dificultades económicas. El aporte de no más de 30 socios nunca era suficiente para mantener un campo que sufría periódicamente los malhumores del clima o el ataque de hormigas y tucu-tucus. Incluso siempre hubo un número insuficientes de caddies, al punto que alguna vez se pensó en invitar a escolares de la zona para que trabajaran allí durante el verano. Al final, siempre eran Van Peborgh y Willemen quienes aportaban las sumas necesarias. La muerte del primero en 1936 representó un duro golpe para la institución. En la década de 1940, los propietarios del terreno decidieron ponerlo en venta pero bajo la condición de que se mantuviera su destino como cancha de golf.

A mediados de la década de 1940, Punta del Este ingresó en una nueva era de inversiones que atraía capitales argentinos. El balneario comenzó a extenderse y el valor de los terrenos trepó aceleradamente. Las familias Van Peborgh y Willemen comprendieron que podían sacar mayor provecho de los solares que poseían en San Rafael, sin por ello traicionar su espíritu deportivo. Junto a otros empresarios argentinos crearon la firma Terrenos del Golf Sociedad Anónima, con un plan ambicioso: un campo de golf con una urbanización alrededor. Un estudiante de arquitectura uruguayo, Fernando Capurro Fonseca, fue invitado a trabajar para el proyecto. Otro estudiante, Roy Harley, que pronto se recibiría de ingeniero agrimensor, fue llamado para que trazara las calles. En el sector central de la obra se ubicarían los 18 hoyos, diseñados por el estadounidense Luther Koontz. Los trabajos comenzaron en 1946 y avanzaron rápido. Cuando la cancha estaba casi lista, se comprobó que no había club house. Capurro se ofreció para esa tarea. Los planos, el diseño y hasta el tratamiento de la madera con la cual se construyó fueron su responsabilidad, aunque los planos los terminó firmando su padre, pues el joven todavía no se había recibido. El resultado fue un edificio muy característico: un rancho moderno, que figura en todas las postales puntaesteñas.

La cancha dio origen al Club de Golf de Punta del Este, que abrió sus puertas el 11 de diciembre de 1947 con un torneo a 72 hoyos.

La institución participó en 1950 en la fundación de la Asociación Uruguaya de Golf, pero ya entonces atravesaba dificultades derivadas de la situación política argentina. El gobierno de Juan Domingo Perón comenzó a poner obstáculos para los viajes de sus compatriotas a Uruguay debido al apoyo que en este país recibían algunos de sus opositores. Esto significó un golpe para el turismo y las inversiones en Punta del Este. Y entre quienes no podían cruzar el Plata se encontraba la mayoría de los socios del Club de Golf de Punta del Este.

Las actividades golfísticas comenzaron a languidecer, lo cual dio origen a gestiones para encontrar un nuevo responsable para la cancha. Se pensó en que un grupo de jugadores la comprara, pero su costo era alto. También en una solución a través de la Intendencia de Maldonado, ya propietaria de la zona correspondiente a los cuatro primeros hoyos. Finalmente, el Cantegril Country Club se hizo cargo del campo de juego y lo incorporó a sus servicios para sus socios y para todo Punta del Este.

Inauguración de la cancha:

El primer Campeonato del Club tuvo lugar el 12 de febrero de 1948 y lo ganaron Eliseo Segura en caballeros y Marta Polledo en damas. Los primeros profesionales del club fueron Alberto Serra y Pascual Viola y pronto se les sumaron José Jurado, Carlos Gonella, Juan Carlos De Lucca y Ricardo Rossi. Nombres todos de gran relevancia, pero la trayectoria de Viola bien vale un párrafo exclusivo.

Fue uno de los mejores golfistas uruguayos de la historia. Para definir su grandeza, alcanza con decir que en su tiempo, Argentina vivía la era dorada del golf y sus jugadores competían de igual a igual con cualquiera. Pascual fue capaz de vencerlos incluso en su propio terreno: en 1950, conquistó el Campeonato Argentino de Profesionales en el Jockey Club de Buenos Aires. Además, obtuvo el Abierto de Montevideo de 1948 y fue el único uruguayo que participó en el Open Británico y el Masters de Augusta.

Visite Punta del Este

El suplemento dominical del diario “El Día” publicó el 14 de diciembre de aquel 1947 una  página referida a la nueva cancha, bajo el título “Golf en Punta del Este”. Además de algunas imágenes del flamante trazado, se mostraba el escudo del Club de Golf de Punta del Este: una gaviota pasando por delante de un hoyo con su bandera. El artículo tenía un fuerte tono publicitario, pues se promovía la venta de solares. Sangi S. A. lo hacía en su oficina de Gorlero 811, teléfono 454, o en 25 de Mayo 477 2º piso en Montevideo, teléfono 8.58.88. En Buenos Aires se podían comprar terrenos en Franklin & Herrera Ltda., San Martín 66, teléfono Avenida
5017.

“Ya está inaugurada la espléndida cancha de golf, que complementa armoniosamente para el turismo la organización urbana de Punta del Este y le agrega un elemento imprescindible para el turismo”, señalaba la nota de “El Día”, que se reproduce a continuación:

“Es una cancha standard, de 18 hoyos, diseñada por el famoso experto estadounidense Luther H. Kuntz (sic), con amplios panoramas abiertos hacia el mar, las sierras y la Barra de Maldonado. Por sus notables características, está destinada a convertirse rápidamente en un punto de reunión predilecto para los golfistas de las Américas”.

“Es administrada por el Club de Golf ‘Punta del Este’, al que no pagan cuota de ingreso los propietarios de los terrenos circundantes. Cuenta con un moderno y confortable club house y con dos profesionales de primera categoría”.

“En derredor de la cancha se extienden los Terrenos de Golf, cubiertos de espesas arboladas sobre bello paisaje ondulado, que resalta por su singular atractivo en esta zona privilegiada del litoral marítimo, escena durante los últimos años de un vertiginoso proceso de fomento”.

“Componen un predio de 160 hectáreas de tierra firme y engramillada, apta para la formación de jardines, lindero del hotel y club El Médano y enclavado entre el Bosque Municipal y el balneario de San Rafael, a pocas cuadras de la playa Brava”.

“La cancha, buena entre las primeras del mundo, ha determinado la atractiva urbanización del barrio, que sugiere la gracia discreta de los parques ingleses. Buenos caminos pavimentados y sendas de paso solucionan el tránsito, a la vez que conectan la cancha de golf con los otros distritos de la Gran Punta del Este (sic nuevamente)”.

“Desde luego, hay luz eléctrica y agua corriente. Un detalle de agradable confort no menos interesante es que el barrio está protegido de la arena voladora y abrigado de los vientos, sin dejar por ello de ofrecer desde su altura anchas vistas panorámicas de las bellezas naturales circundantes y de tener el delicioso clima fresco del Este durante el verano”.

“Éstas y otras razones explican por qué hay veteranos veraneantes de Punta del Este que han resuelto mudarse a la cancha de golf”.