(+598) 42 223211 al 15
sedecentral@cantegrilcountryclub.com.uy

Cantegril Country Club, como complejo deportivo consta de tres sedes, “Sede Central”, Sede Golf” y “Sede Hípica”. La “Sede Central”  fue inaugurada el 2 de febrero de 1947, gracias al impulso de su creador, Mauricio Litman, empresario argentino, quien junto a su esposa Blanca Mazer, creyeron en un proyecto que para muchos era un imposible.

En 1945 se había hecho mucho, pero Punta del Este y sus aledaños, tenían aún gran reserva de vida latente, en lo social, lo económico y lo turístico, que Litman se propuso despertar. Su proyecto tenía mucho de locura. Quería construir un club en medio del bosque, cuyas conexiones más cercanas con la vida social eran dos calles de balasto, las actuales avenidas Roosevelt y Buenos Aires.

Fueron cincuenta y dos los primeros lotes adquiridos por Litman para su sueño, luego el proyecto continuó su expansión. Esta el hombre, un proyecto, el espacio, faltaba el nombre, así surgió “CANTEGRIL”, cuya traducción del provenzal significa “canta el grillo”.

El paso siguiente fue la urbanización encomendada al arquitecto Alberto Ugalde Portela, colaborador de Litman en Buenos Aires.  La sede  del nuevo club fue proyectada por el arquitecto Lorente. Su propuesta básica consistía en combinar piedra y madera, con la intención de mezclar opulencia y rusticidad. La construcción se transformó en voluntad y empuje. Se trabajó a tiempo completo. Sólo Litman – nadie más lo creía posible -  pudo transformar un terreno abandonado en un jardín con piscina, en pocos días. No dejó pasar ningún detalle, y su capacidad de seguir todas las etapas del nacimiento del nuevo club, se puede ejemplificar con lo sucedido en la noche inaugural. Había problemas con la iluminación. El club estaba terminado, pero los accesos carecían de luz. Parecía imposible que, entre la oscuridad del bosque, los invitados pudieran llegar hasta las instalaciones del Cantegril. Entonces Litman ordenó comprar todos los faroles que hubiera en Maldonado, San Carlos y Pan de Azúcar. El 2 de febrero de 1947, 600 faroles iluminaron la entrada y el contorno del Club enclavado en medio del bosque.

Los concurrentes, entre los que se encontraba el presidente de la república Luis Batlle Berres, colmaban las instalaciones interiores que incluían un gran salón, salas de bridge, lectura, bowling y ping pong. En el exterior enjardinado, se distribuía el campo de deportes, con sus canchas de tenis frontón de paleta y piscina equipada a todo confort.

Desde el comienzo de la década del ’50, el Club fue centro febril de los festivales de cine. Con esa iniciativa de Cantegril, Punta del Este, pasó a ser anfitriona de una legión de renombrados artistas, directores cinematográficos y de periodistas pertenecientes a diversos medios de comunicación del mundo, con la consiguiente promoción universal y sus beneficios para la industria turística.

Fue un reto sin precedentes; nuestro país, sin industria cinematográfica, carecía de experiencia en eventos de ese tipo. El resultado fue óptimo y Punta del Este, se ponía a nivel de Cannes y Venecia, meca de los festivales.

Los viajeros de todas las latitudes descubrían, algunos hasta con asombro, una región maravillosa y fascinante. Personalidades encumbradas del Gobierno y del sector empresarial privado, asistieron a las veladas donde alternaban luminarias como Joan Fontaine, Mario Moreno “Cantinflas”, John Derek, Ricardo Montalban, Pedro Armendariz, Gerard Philipe, Silvana Mangano, Ives Montand y los directores Dino de Laurenti, Alberto Lattuada y Carlo Ponti, entre otros.

La vida social era parte importante del club, es por eso que en 1966 se realizó el primer concurso de “Reina Punta del Este”. La enorme expectativa que despiertan estos certámenes de belleza, el brillo y el movimiento que generan a su alrededor, emparentó la fama de Punta del Este con la Biarritz, Cannes y San Remo.

Así se sucedieron los concursos “Reina Punta del Este”, “Reina Mundial de Azafatas” y “Reina Mundial del Turismo”.