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La canchas de golf son organismos de césped, tierra arena y arboles que cuentan con vida propia: nacen, evolucionan y pueden morir si no reciben la atención adecuada. Soles, vientos, lluvias, heladas, el crecimiento de la vegetación y el propio transitar de los jugadores van transformando sus condiciones desde el momento en que el arquitecto creador firma su sueño.

El mejor manejo del cuerpo y hasta la experiencia deportiva pueden recomendar también que la mano del hombre introduzca modificaciones al plano original

Quien recorra hoy los 18 hoyos del Cantegril Country Club descubrirá algunos cambios importantes con relación al diseño realizado por Koontz a mediado de los años 40 y que la revista “ El Golfer Argentino” reprodujo a comienzos de los 50.

Koontz- antiguo colaborador de Alister Mackenzie y autor del rediseño de Olivos- dibujó los hoyos y los lotes que la firma terrenos de Golf puso a la venta. Los solares rodeaban totalmente la cancha, de acuerdo con el plan de los inversores. Sin embargo, si se observa con atención el plano original, se encontrará una diferencia notable con la realidad: el actual hoyo 16 se encuentra en un sitio diferente al del proyecto. Casualmente, se trataba del único hoyo sobreviviente de los doce del Punta del Este Golf Club.

Koontz dibujo ese par, cinco del otro lado de la avenida de Circunvalación y paralelo a ésta, en un predio que siempre permaneció baldío en forma perpendicular a los hoyos 12 a 15.

Y en el lugar que efectivamente ocupó siempre el 16, el plano muestra cinco lotes para la venta. Seguramente se pensó aprovechar el hoyo ya existente, por lo cual los planos fueron modificados.

El diseño inicial del campo de Cantegril presentaba además una diversa numeración de los hoyos, que se mantuvo hasta principios de la década de 1960. Del 1 al 8 permanecen igual, pero a partir de allí todo cambio. El esquema es el siguiente:

Actual 18- antiguo 9

Actual 12- antiguo 10

Actual 13- antiguo 11

Actual 14- antiguo 12

Actual 15- antiguo 13

Actual 16- antiguo 14

Actual 17- antiguo 15

Actual 9- antiguo 16

Actual 10- antiguo 17

Actual 11- antiguo 18

Según Ruben Duret, quien ya era profesional del club cuando se modifico el orden de juego, la decisión se adopto para no terminar la vuelta en el 11, un hoyo que por su topografía presentaba una subida demasiado pronunciada para quienes traían ya diecisiete hoyos en sus espaldas Esto incluso demoraba el juego porque muchos se tomaban un descanso antes de llegar al green.

El difícil mantenimiento

Si bien la cancha de Cantegril mantiene desde su inauguración su diseño casi intacto – mas allá en los retoque en los greens y la nueva ubicación de algunos tees dispuesta en tiempos recientes – al mismo tiempo a cambiado mucho. Esa transformación se aprecia especialmente en su césped, impecable todo el año, así como en su arboleda.

La base de área y greda de la zona se hacia notar cuando el verano era particularmente seco. “ Había que pegarle muy limpio a la pelota, sin divot. Yo aprendí a pegar así por necesidad”, recordó Dr. Frenando Scelza.

Ademas, llegaba diciembre y la cancha estaba descuidada, con el pasto muy alto. Durante el invierno solamente se realizaba mantenimiento de greens y ante greens. Mas de una vez surgió la duda sobre si en esas condiciones podrían disputarse las copas de enero.

“ La gran mayoría pensaba que este año no se disputaría la tradicional Copa de Oro de golf porque el estado de los links era tan deplorable que ni las maquinas podrían entrar para reacondicionar el césped. Sin embargo, el trabajo abnegado de muchas personas resulto factor preponderante para que Punta del Este tuviera su fiesta anual deportivo-social”, afirmaba francisco Cucucha Etcheverry, capitán del Cantegril, en declaraciones a “ El Diario” en 1964.

A ultimo momento siempre se lograba cortar el césped, muchas veces por el aporte de algunos socios – algunos hasta colaboraban para retirar el pasto – y los torneos se celebraban puntualmente.

Por mucho tiempo, los greens fueron de Bermuda**** marítima, que obligaban a jugar el putt con mucha fuerza. Para cortarlos se utilizaba una maquinaria tan pesada que era necesaria la acción de dos peones, uno empujándola y el otro tirando de ella. El corte de cada greens lleva mas de media hora, una rutina que ahora se realiza en cinco minutos. También se recurría a las viejas guadañas para los fairways. Muchos socios recordaran que hasta la década del 80 la maquinaria destinada al mantenimiento del campo era vetusta. Justamente en 1980 se compro la primera triple para greens.

Eduardo Seferian, rico industrial argentino, presidente del club Mandiyù de Corrientes – notorio por alinear numerosos futbolistas uruguayos- ,fue gran impulsor de la renovación del parque de maquinas del Cantegril desde la presidencia de la Comisión de Golf. Según indico en el libro del cincuentenario del club, cuando asumió como dirigente encontró que no había equipos para cortar los greens y los fairways y apenas un tractor a nafta, cuyo consumo de combustible era muy elevado.

Seferian convoco entonces a un grupo de socios amigos que adelantaron sus cuotas sociales para financiar la compra de maquinaria y herramientas. Ello permitió un adecuado mantenimiento del campo y la normal organización de los torneos veraniegos.

Adiós eucaliptos

Las primeras plantaciones de árboles se hicieron en 1946, mientras se construía la cancha, con pinos marítimos, pinos radiata, eucaliptos colorados y blancos, cipreses lambersianas y cipreses glaucos.

En la década de 1980, el director de cancha Elbio Barabino adopto la decisión fundamental de eliminar los eucaliptos del trazado. “ Cuando asumí el cargo, comprobé que para tener una cancha diez puntos había que quitar los eucaliptos y dotarla de riego” , afirmó.

Las dos medidas fueron aprobadas y el resultado se aprecia hoy en los esplendidos 18 hoyos del club.

Esta especie vegetal ensuciaba la canchas con sus hojas, coquitos y cortezas, en tanto sus raíces absorbían los nutrientes de otra variedades y sobre todo del césped, por lo que podían encontrarse zonas peladas en algunos hoyos. Además, se retiraron algunos álamos. Donde hoy se encuentra el tanque de agua detrás del hoyo 18 había un álamo plateado, cuyas raíces llegaban hasta el green y amenazaban cada tanto con destrozarlo.

“El proceso llevo 10 años, entre 1980 y 1990 aproximadamente. Por cortar los árboles casi voy preso. Vinieron del Municipio y un mayor del Ejercito me dijo que no podía hacer eso. Le pedí media hora y fuimos en un carrito a recorrer la cancha. Le mostré los problemas que causaban y me termino dando la razón”, comento Barabino.

“Al final -agrego – solamente quedó un eucalipto, entre los hoyos 2 y 3, por pedido del Dr. Scelza,presdiente del momento, pero está en un lugar justo, porque si se quita los tiros pueden cruzar al otro fairway. En el hoy 16 había un árbol cuyo tronco media tres metros y medio de diámetro. Lo cortamos, pero no pudimos eliminar el tronco, que tuvimos que enterrar”.

“Por cada árbol que sacamos plantamos cinco, de especies mas aptas para una cancha de golf: pinos, cipreses, casuarinas”, explicó el dirigente.

Así como se plantaron especies, por iniciativa de Victor Paullier se quitaron otras que habían sido colocadas sin plan y formaban una verdadera pared vegetal, cambiando la característica de la cancha de permitir observar de un fairway a otro a través de los montes de pinos.

Desde 1996 se realizara un manejo integral del arbolado. Para hacer “ mas atractiva y colorida “ la cancha, se comenzó a implantar especies que le otorgan esas características a través de sus floraciones, color y textura del follaje: ibirapitaes, palos borrachos, jacarandaes, arces variegados, kiris, robles de los pantanos, ceibos, además de arbustos y plantas trepadoras como hibiscos, laureles de flor, jazmines celestes y Santa Rita.

La famosa zanja

Hasta 1996 una profunda zanja cruzaba el premio mayor de Cantegril, atravesando los hoyos 6, 9, 10, 11, 18 y 16. Se trata del sector más bajo de un terreno particularmente quebrado, por lo cual se formó naturalmente un arroyuelo. En la cancha vieja, de acuerdo con el testimonio del caddie Washington Valdivia, existían allí dos pequeños lagos.

La primera solución fue canalizar para que corriera el agua. Un estudio realizado por el especialista argentino en hidráulica, hidrologia y riego Herman Manrique reveló que se trata de una cuenca de 350 metros de largo y 350 de ancho , con una superficie de 12 hectáreas. La capacidad de desagüe de sus suelo es menor que las lluvias de alta densidad, por lo cual se inundaba fácilmente.

La construcción de la zanja promovió la existencia de una regla

local … antirreglamentaria: se podría dropear sin penalidad. Cuando se disputo él sudamericano Pre Juvenil en 1990, los delegados de la Federación Sudamericana anularon esa disposición e hicieron jugar el campeonato de acuerdo a las Reglaas, considerándolo un hazard.

Las pelotas que allí caían debían reponerse con penalidad. La zanja, además, representaba una referencia para los golfistas novatos. Lograr superarla era un reto.

Finalmente, la empresa de Manrique entubó en 1996 el arroyuelo, utilizando un complejo sistema de cámaras con capacidad para hacer circular el agua aun en los casos de lluvias torrenciales.

Un detalles que pocos conocen es que Cantegril aportaba el agua potable para unos 100 chalets de la zona, a través de una red de fibrocemento instalada cuando Terrenos de Golf realizó su loteo, antes de la construcción de la cancha. Esas cañerías supuestamente iban a durar diez años, pero recién se eliminaron a fines de los 80.

Un funcionario de Cantegril iba casa por casa y hasta Buenos Aires para cobrar las facturas.

El agua salia de un pozo que daba 30 mil litros por hora, pero quedo inutilizado hace algunos años. Actualmente el agua se obtiene de cuatro pozos.

El riego

La inauguración del riesgo automático por aspersión en 1992 fue una medida fundamental para que la cancha experimentara un salto de calidad notable y hoy luzca excelente aun en los mas tórridos veranos. “ Sin esa solución no se hubiera podido tener una cancha como la que hoy existe”, concluyó Barabino, también gestor de la iniciativa.

“Algunos se oponían al gasto, pero insistí hasta que se concretó. Hubo un dirigente que propuso seguir un modelo de riego que se usaba en Israel, pero era aplicable al desierto y no a una cancha de golf. Eso se discutió durante dos años y determino que la obra costara 200 mil dolares más. Al final costo 470 mil” , dijo.

También en estos trabajos se desempeñó el ingeniero Hernàn Manrique, “ una joya de capacidad y honestidad” según Barabino.

“Cuando estaba completando la instalación nos dimos cuenta que no había incluido en el calculo la zona del club house y el pitting preen, por lo cual extendió la tarea y lo hizo gratis”. Explicó.

El riego se efectuá con una red automática manejada por computadora. Se puede regar la cancha en su totalidad o por sectores, y en el horario que resulte más conveniente. Antes, había que regar manualmente los tees y los greens luego de las siete de la tarde y hasta la una de la mañana, cuando no había nadie jugando.

El problema original del terreno era el suelo de greda, precisó el director de cancha. “ Entre los actuales hoyos 11 y 16 funcionó hace mucho tiempo una fabrica de ladrillos y se estropeó el suelo. Al levantar el césped en esa época muchas veces encontramos pedazos de ladrillos. Mandamos analizar 70 muestras de diferentes sectores y resulto que la fertilidad era cercana a cero. En el 16 había un espacio de casi 5 mil metros cuadrado donde prácticamente no se podía jugar. También había mucha arena. pero el problema mayor era la greda “, comentó.

“Trajimos del Club Hípico tierra negra y abono de caballo, lo que mejoro mucho la fertilidad del suelo. El caballo come pasto bermuda, lo digiere pero expulsa la semilla y la deja pronta para sembrar. Toda la cancha se reconstruyo así”.

La reforma de Serra

A fines de la década de 1990 Cantegril decidió modificar los greens

para ajustarlos a las normas de la USGA ( la Asociación de golf de Estados Unidos), con base de arena y drenajes. Al mismo tiempo, era necesario adaptarlos a las nuevas necesidades del juego, porque muchos ya los consideraban aburridos y sin matices. Eso significó la modificación de su contorno y el añadido de lomas y caídas.

Para esta tarea fue contratado el especialista Emilio Serra un argentino nacido en Uruguay, cuando su padre – destacado profesional en los años 30 y 40- trabajó para el Club de Golf del Uruguay. La remodelaciòn se realizó en sucesivas etapas entre 1997 y 2000.

En el primer año se hicieron los greens de los hoyos 8, 13 y 14. En el 1998, el 7, el 9, el 12 y el 15. En 1999, el 6, el 10 y el 16. Finalmente, el 2000 fueron del 1 al 4, el 11, el 17 y el 18, ademas del putting green y el vivero. El green del 5 se había reformado en 1993, por lo que solamente se encaró un enfoque de sus bancas.

“El diseñista tanto frente a un nuevo proyecto como a una remodelación debe tener presente la estrategia con que sera jugado cada hoyo en particular; a partir de allí comenzara entonces a colocar los obstáculos, lagos, cross bunkers y bunkers de green. De acuerdo a lo que se desea crear, estos obstáculos estarán a derecha, izquierda o conjuntamente, deberá tratarse de que los lagos sean obstáculos laterales “, comentó Serra, consultado en su oficina de Buenos Aires.

Otros dos aspectos fundamentales a tener en cuenta son la seguridad y el drenaje general de la cancha. Una cancha bien diseñada debe tener màrgenes confiables de seguridad entre hoyos paralelos , entre tees y greens y sobre todo en los tiros en diagonal que puedan afectar tees o greens”, añadió.

“En cuanto a los drenajes- explicó el especialista- debemos recordar que una cancha seca es una cancha exitosa donde no hay grandes interrupciones del juego y donde no hay cortes del césped intermitente”.

¿Como se enfrenta la remodelacion de una cancha para que no pierda el espíritu con que fue creada? Para Serra, la cuestión implica ingresar en un terreno en parte subjetivo y en parte determinado por como fue diseñada y construida la cancha en cuestión.

Si la cancha tiene su nombre y tradición como tal- explico los cambios a introducir serán solo a los efectos de aggiornarla y no producirle cambios drásticos .

Otro caso seria la necesidad de realmente hacerle reforma que mejoren su estrategia, su construcción y sus condiciones de juego ( instalación de drenajes en greens, cambios de pastos, colocación de sus obstáculos y aun cambios en su aspecto estático y de juego con los nuevos movimientos que se puedan crear dentro del área de putting)

En caso especial de Cantegril, Serra señaló que se comenzó con las reformas en la cancha con el pedido expreso de mejorar las pendientes de algunos green, como los de los hoyos 2,8,9,11,12,13 y 14, que presentaban una clásica y antigua pendiente del fondo hacia el frente y tan fuerte en algunos casos que dificultaban posiciones de banderas.

“El criterio entonces con el cual se encaró este trabajo fue llegar a una relacionero completa de cada green: se agregó tierra, se elevaron con respecto a su anterior posición, se recolocaron sus bunkers, se instalaron drenajes y fue cambiándose su césped en forma paulatina hasta llegar a las excelentes carpetas que presenta hoy en día”, comentó.

“Luego de varias temporadas de trabajo (las reformas se hacían de abril a septiembre) se consiguió una transformación total del diseño de la cancha; esto, unido al mejoramiento de los fairways a través de la instalación del sistema de riego y la utilización de modernas maquinas de cortes, nos lleva a una actualidad que coloca a la cancha de Cantegril dentro de lo mejor de región”, dijo el experto.

Serra destacó además que otros trabajos “ se fueron haciendo sin pausa” desde hace mas de 10 años, como los drenajes subterráneos con cañerías perforadas, piedras y cámaras que” ayudaron también a la gran mejora que tuvieron los fairways”.

“ Con todos- Concluyo- se ha logrado un equilibrio difícil de conseguir: que la cancha sea competitiva para el jugador avanzado y a la vez” jugable” para el jugador medio y aun los principiantes. Estos conceptos se tuvieron siempre presentes al diseñar las reformas. Y no debemos olvidar el intenso transito que tiene la cancha durante el verano con un enorme porcentajes de jugadores medios.